Manejo de la Gripe A en la población infantil

Actualización a 6 de noviembre de 2009 Este protocolo se actualizará en función de los cambios de la situación epidemiológica

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26 April, 2017 Imprimir

 

Como principio general, todas las sospechas de gripe se manejarán de la misma manera, en función de la situación clínica y la evolución del paciente, ya que el diagnóstico de laboratorio no puede tenerse en cuenta en el manejo clínico y terapéutico de los casos. Además, no está indicada la toma de muestras para análisis virológico, ya que sólo se tomarán muestras en las sospechas de caso detectadas en la Red de Médicos Centinela y en los casos graves hospitalizados, según establecen los actuales protocolos de la Dirección General de Salud Pública y Participación.

 

El manejo de los casos se basará en establecer una sospecha clínica de infección gripal y en valorar la situación clínica del paciente, que puede establecerse, de forma orientativa como leve, moderado o grave. Por último, se considerarán los antecedentes del paciente, valorando si presenta alguna de las circunstancias consideradas como de mayor riesgo de complicaciones de gripe (mencionadas más adelante). En función de estas valoraciones, se ajustará el manejo terapéutico del paciente.

 

En general, se considerará síndrome gripal o enfermedad similar a gripe a un cuadro febril de aparición súbita con tos o dolor de garganta (sintomatología respiratoria) en ausencia de otra causa conocida que la gripe. Se tendrá en cuenta que los lactantes pueden presentar sólo fiebre y letargia sin ir acompañados de síntomas respiratorios. Además, en todos los casos el cuadro puede ir acompañado de diarrea y/o vómitos.

 

La aparición súbita de los síntomas indicados es muy sugerente de cuadro gripal en niños. Concretamente, la fiebre de aparición súbita (aquella que se desarrolla en menos de 12 horas) con una intensidad de al menos 38,5º C, debe ser un criterio mayor para el diagnóstico de la gripe en población pediátrica.

 

Las mialgias y dolores generalizados (artromialgias) son de muy difícil valoración en niños menores de 3 años. Sin embargo se debería valorar en esta población (aunque es difícil) las maniobras de evitación y encogimiento ante los estímulos externos así como la postración.

 

La tos, al menos en sus estadios iniciales, debería ser seca (no productiva) a la que, generalmente, no acompaña la rinorrea.

 

En menores de 2 años de edad, sería también muy sugerente para el diagnóstico la existencia de un contacto con enfermo de gripe y, en menores de 6 años, la presencia de irritabilidad, somnolencia y pérdida de apetito.

 

Editado por última vez el: 23 March, 2020 Imprimir