Criterios para una buena práctica comunitaria en salud

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04 April, 2017 Imprimir

Los criterios de valoración de una Actividad Comunitaria (AC) se han clasificado en cuanto a sus características, en conceptuales, metodológicos y estratégicos.

 

Por sus mismas características los criterios conceptuales marcan una orientación que entendemos s inherente a la "buena práctica" comunitaria. Todos los criterios conceptuales están considerados como básicos y, aunque no será obligado que se cumplan todos ellos, una AC debe "ir en la línea" de la mayoría de ellos para ser valorada en sentido positivo.

 

1. Participación de otros recursos de la comunidad en el proceso. Que haya algún grado de implicación de la comunidad en la identificación y priorización de problemas, en el desarrollo de la actividad y en la evaluación de la misma. Se parte de la base de que la realización de AC requiere la implicación de otros recursos comunitarios, tales

como profesionales de otros servicios, representantes del tejido asociativo y ciudadanos. Ello implica que no es suficiente con intervenciones que se planifican y ejecutan exclusivamente por los profesionales y que el término participación no se refiere a la mera recepción de prestaciones.

 

2. Concepción integral (bio psico social). El abordaje de un problema o necesidad de salud habrá de tener en cuenta sus determinantes psicosociales, tanto en el análisis de la necesidad como en el planteamiento de la intervención.

3. Las actividades comunitarias deben dirigirse a potenciar la autonomía y la capacitación personal y grupal, orientadas al incremento progresivo de poder a los ciudadanos y la comunidad, (protagonismo personal y social).

 

De los criterios metodológicos, los dos primeros son considerados básicos y todos los restantes convenientes.

1. Explicitación documental y definición de objetivos. Se considera que las AC deben tener definidos sus objetivos, y estar explicitados en un documento escrito, por somero que sea.

2. Tenga en cuenta los problemas de salud y las prioridades de la comunidad. Las AC se realizarán para actuar sobre problemas de salud y/o en respuesta a demandas surgidas de la comunidad; debe justificarse la necesidad de la actividad emprendida y explicitarse el proceso que se ha seguido para valorar las prioridades. Se considerará aceptable que en los comienzos de una AC, según circunstancias locales concretas, pueda no cumplirse este criterio, pero debe poder evolucionar en este sentido a medida que se consolida y desarrolla, puesto que la pertinencia de las actividades comunitarias debe quedar bien establecida.

 

El resto de criterios se han considerado convenientes:

1. Si se trabaja con grupos se debe potenciar el uso de metodologías que favorezcan el proceso grupal. Las metodologías grupales empleadas se orienten a la reflexión y análisis, búsqueda de respuestas y alternativas que faciliten los procesos de cambio, en un proceso grupal de aprendizaje que tiene sus características, y que debe ser cuidado por los profesionales que lo implementen.

 

2. Que la evaluación incluya a la comunidad y se realice evaluación del proceso. Se deriva del criterio número 1. Se refiere a que la valoración (evaluación) de la AC no se realice sólo desde la visión de los profesionales, sino que se recoja la de los participantes. Se relaciona también con la evaluación del proceso y con la idoneidad de las metodologías cualitativas para recoger esta evaluación, sin que esto signifique en absoluto que se ignoren los resultados y la efectividad, sino más bien que se haga desde la doble perspectiva de la comunidad y los profesionales.

 

3. Actividad con continuidad en el tiempo. Se prefiere la continuidad de una AC mientras persistan las necesidades que la dieron lugar, aunque muchas son las circunstancias que dificultan la continuidad de las AC, muchas de ellas no imputables a los profesionales y los ciudadanos que las han hecho posibles.

 

4. Grado de implicación de los profesionales del equipo. La mayor participación (directa o indirecta) de profesionales del equipo de atención primaria para la realización de actividades comunitarias es una condición favorable para que se desarrollen con éxito, tengan continuidad y sean consideradas como una actividad más del centro

de salud.

 

Los criterios estratégicos de este apartado se consideran convenientes. Muchos de ellos dependerán

de las características del proyecto y de las circunstancias locales.

 

1. Intersectorialidad. Se refiere a la conveniencia de la implicación de otros sectores y/o instituciones tales como servicios sociales, ayuntamientos, grupos de atención a poblaciones específicas, sector educativo, organizaciones no gubernamentales, etc.

2. Implicación del ámbito institucional. Es conveniente para el desarrollo y continuidad de las AC que se impliquen las instituciones (Gerencias y Direcciones, Ayuntamientos...)

en su desarrollo, haciéndolas también suyas.

 

3. Dinamización de nuevo tejido social. Como resultado de la AC, creación de grupos, asociaciones, o potenciación de los existentes y de la coordinación entre ellos.

 

4. Creación de órganos permanentes de coordinación. Para consolidar la participación en las actividades del tejido asociativo y la coordinación intersectorial, conviene la creación de órganos o Comisiones estables de coordinación.

 

5. Actividades innovadoras. Innovación en cuanto a áreas de actuación, en metodologías, etc. La innovación se considera como un "plus", nunca por encima de la falta de otros criterios básicos.

Editado por última vez el: 23 March, 2020 Imprimir