Protocolo de contención de pacientes para todos los profesionales de la red SESPA

Con el máximo respeto a la autonomía y dignidad de los pacientes

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2018-03-09 11:01:24.21 Imprimir

Uno de los derechos fundamentales de los pacientes es el de proporcionarles cuidados de calidad garantizando siempre la seguridad en los mismos.

Los estados de agitación psicomotriz y las conductas disruptivas pueden presentarse como síntoma aislado o asociados a distintas enfermedades.

Las guías clínicas y protocolos para el control de las alteraciones de conducta y la agitación psicomotriz contemplan diferentes estrategias de contención, debiéndose utiliar la que resulte menos restrictiva.

La mera contención ambiental puede aminorar las consecuencias de los problemas de conducta de determinados pacientes mediante barreras físicas estructurales (control de acceso, puertas cerradas, etc.), la adecuación del mobiliario y material (anclado, bajo llave, etc.), el control de estímulos (espacio sin interferencias de otros pacientes, sin ruidos bruscos, etc.) o la presencia de personal adecuado en número, formación, aptitud y actitud.

En ocasiones, la situación puede requerir la intervención activa del personal que comprenderá siempre técnicas de contención verbal y puede llegar a precisar la contención psicofarmacológica y/o la contención mecánica.

Supone un dilema ético entre los Principios de Autonomía (limitación de la libertad del paciente) y de Beneficencia (deseo bienintencionado de protección al paciente, a su entorno y de autoprotección física y legal del personal cuando la propia seguridad está comprometida).

Debemos respetar la intimidad, confidencialidad y vulnerabilidad de la persona sometida a una contención mecánica. Lo íntimo se refiere a lo más interior de nosotros y tiene que ver con la dignidad de las personas. Por tanto, cualquier intervención por parte del personal sanitario, debe respetar ese derecho a la intimidad del paciente, realizando la contención en un lugar protegido de la mirada de los demás pacientes y evitando una vez instaurada, en la medida de lo posible, quedar expuesto innecesariamente a la mirada de terceros.

Procurar la mayor seguridad en estas situaciones es un objetivo fundamental e implica practicar una atención a la salud libre de daños evitables, aumentar la probabilidad de detectarlos cuando ocurren y mitigar sus consecuencias, procurando un ambientes sin riesgos, tranquilo y terapéutico.

Esta actuación tiene unas connotaciones éticas y legales muy importantes, por la situación de riesgo y vulnerabilidad en que se encuentra el paciente. Es precisa una especial sensibilización de los profesionales con el procedimiento  técnico, la indicación, la información adecuada al paciente y familia y el cuidado de la persona atendida.

 

 

Editado por última vez el: 2018-03-09 11:06:04.066 Imprimir